miércoles, 19 de marzo de 2008

Calafate y sus Glaciares.


Retomo el viaje donde se quedó. En un vuelo que partía por la mañana de un caluroso día hacia Buenos Aires. En un día que cruzamos el país entero de norte a sur, cerca de 7000 km en escasas horas. De Iguazú a Buenos Aires, y de ahí una hora después a Calafate. Del calor subtropical al frío glaciar.
Cuando por fin aterrizamos en la Patagonia. Una planicie sólo enmarcada por el azul grisáceo del gran Lago Argentino. Y tras instalarnos en la Hostería, una confortable cabaña de madera, dimos el primer vistazo al pueblo que me encantó!!!!:D Con su avenida principal llena de casitas típicas, tiendas y restaurantes que animaban el ambiente. Y ese día dio la casualidad de que celebraban el 131 aniversario del nombramiento del Lago Argentino por parte de Antonio Moreno, “Perito”, sí, sí, el del glaciar ;-) Y lo celebraban con un concierto chulísimo lleno de grupos argentinos conocidos, y puestos de comida. Ahí descubrimos el ChoriPan :D Que ricoooooo. Y con él matar el pedazo frio que hacía ;-) Que bonito se me hizo cuando cantaron una canción de los Beatles que escuché en “Across the Universe”, y tan lejos, darme un motivo más para pensar en Soffi me hizo… :)
Y esa noche también descubrimos el que sería nuestro sitio de cenas los 3 días, jeje. “La Tablita” y su carne donde estrené el Cordero Patagónico :D Que rico que estaba!!! Allí lo hacen diferente que aquí. Los crucifican y los ponen de pie a asar quedando una carne sabrosa y de un sabor distinto… Aderezado con un vino argentino y endulzado con un helado de calafate fue perfecto. Que por cierto, Calafate viene de un fruto de allí, parecido a una mora pero más dulzón ;-)
A la mañana siguiente, empezaban las excursiones. Tras un madrugón de noche viendo amanecer sobre el lago de camino en el bus, penetramos en el Parque Nacional de los Glaciares, y tras un bonito paisaje que se ennublecía por momentos, llegamos al dique donde embarcamos en el barco que nos cruzaría hasta el Perito Moreno. Un camino que asombraba desde que giró y se le empezaba a ver y cuanto más cerca lo teníamos.
¿Es blanco o es azul? Si se mira atentamente y durante un tiempo sostenido, de a poco se va descubriendo sus formas, como caras a veces, como el reventar de una ola que el tiempo ha detenido. Una muralla de hielo de cinco kilómetros de ancho por setenta metros de alto, de un azul tenue y eléctrico. ¿Es azul en realidad? No es hielo en realidad, sino nieve compactada por el peso de las sucesivas capas que a lo largo de los siglos se han ido depositando. Así el aire es expulsado hasta que sólo cristales quedan, tan puros como un diamante, de ahí su color azul.
El primer glaciar que veía en vivo y fue una sensación increíble. Su enormidad, sus tonalidades, el crujir del hielo cuando avanza y el estruendo cuando un bloque cae al agua. Un agua de un tono gris que proviene de todos los sedimentos que arrastra el glaciar desde su origen. Que conforma en su globalidad el Hielo Patagónico Sur, una graaaaan extensión que se produce por el viento cálido y húmedo del Pacífico al llegar a las montañas y descargar nieve en las cumbres que acaba formando masas de hielo que se convertirán en glaciares. Cuando un bloque se desprende lo primero que se siente es el sonido seco, como una rama que se quiebra, lo cual orienta la vista para saber hacia donde mirar; entonces se da con el bloque, que cae en cñamara lenta y que entra en el lago con la mansedumbre de una ballena. El lago, de un gris metálico, se revuelve perezoso un instante, luego todo vuelve al silencio. La ineludible palabra es enorme, en todo lo ancho de su significado.
Recorrimos un bosque de lengas (falsas hayas en Europa), hasta llegar al borde del glaciar que toca con la tierra, para allí ponernos unos crampones en los pies y durante una hora y media caminar sobre el glaciar en plan Mini Trekking. Una experiencia que me encantó!!! Adentrarte en él y dejar de pisar la tierra para caminar sobre hielo, con subidas y bajadas, grietas, desfiladeros de agua… todos en fila india con 2 guías que te enseñaban cómo caminar bien sobre el hielo y buscaban las mejores rutas.
Con un fin de ruta muy original, al llegar a una mesita de madera donde te invitaban a un Whisky que iba en el vaso con hielo del propio glaciar y era como beberse un whisky con hielo de 300 años de antigüedad ;-) Con los primeros Alfajores, jeje (que rico descubrimiento).
Ya de regreso la comida fue igual de agradable cuando sobre una mesita fuera en la explanada de frente al glaciar, sacamos nuestra bolsa de viandas y comimos viendo el Perito Moreno. Eso no se hace todos los días ;-) No te cansabas de verlo y de oir su crepitar. Que gran masa de hielo! Y cuando el barco vino y nos llevó de nuevo a la otra orilla, en la tarde tocaba ir a las pasarelas del otro lado que no vimos del glaciar, para verlo desde ellas. Una preciosa visión en conjunto de su frente y de cómo se extiende montañas arriba. Viendo su unión a la tierra donde provoca las famosas rupturas que pasan alguna vez. No me cansaba de mirarlo y me fui con pena de él…
Pero el cansancio hacía mella ya y durmiendo en el bus de vuelta, llegamos a Calafate de nuevo, aprovechando la tarde a tomar un relax, de tiendas en la Aldea de los Gnomos, con una pizza de cordero patagónico de cena, jeje y mi primera cerveza austral ;-)
El siguiente día amaneció en una fría mañana con el arco iris al horizonte mientras esperábamos que nos buscaran para llevarnos al puerto. En ese trayecto oyendo música medio dormido recuerdo en quien pensaba y que en ese momento estaba ya disfrutando de Karnak ;-) Recuerdo cómo la echaba de menos… Y desde tan lejos cómo deseaba abrazarla. Un viaje que me hizo ver una vez más lo muchísimo que la quiero.
Ya en el puerto dormidísimos que íbamos, embarcamos en el lujoso barco “Quo Vadis”, que nos llevaría todo el día por los lagos. Un barco de 3 pisos lleno de detalles y servicios, que zarpaba y adentrándose en las aguas nos haría un tour por los otros glaciares que solo son accesibles vía marítima.
Tras un pequeño trecho comenzamos a ver los primeros témpanos de hielo y el frio recio cortaba la cara y se metía por todos lados. Un paisaje distinto del usual con aquellas montañas, nubarrones densos y opacos que cubrían las cimas, el agua lechosa, y los icebergs azules…
Hizo una parada en la bahía del Lago Onelli donde tras un sendero, llegabas a un precioso paisaje donde comimos. Un lago lleno de hielos, y al fondo 2 glaciares que llegaban a él de las montañas. No todos los días se come así…
Cuando retomamos la embarcación, nos llevó al mayor glaciar, el Upsala, de gran longitud pero no tan vistoso como el Moreno. Y tras ese el Spegazzini, que para mi fue el más bonito de todos por su forma, su color y su ubicación.
Regresando tras él al puerto de origen tras un día de glaciares y hielo. Y de ahí a Calafate de nuevo. Cuya tarde aprovechamos a hacer compras, y tomar un picoteo a base de Tortilla Don Quijote!!O sea, una especie de tortilla de patata, jeje, en un Libro-Bar chulísimo, donde aparte de comer y beber, el dueño tiene una biblioteca donde puedes coger libros y leerlos. Y como no, la última cena allí sería a base de Cordero Patagónico :P
La última mañana antes de partir la aprovechamos a hacer un plan distinto… A media mañana, nos llevaron a las caballerizas y allí durante una hora y media montamos a caballo por la planicie que rodea al pueblo y la orilla del lago. Un paseo muy bonito y agradable a pesar de que mi caballo fuera un poco rebelde y pasota y no se dejara llevar :P Guiados por dos gauchos muy hospitalarios y acompañados por un argentino y una amiga que hicieron el paseo mejor.
Dejando atrás el pueblo hasta el lago y volver. Sufriendo cuando el caballo trotaba, jaja, porque si él sube y yo bajo, mi entrepierna sufría, jaja. Y rematado con un ofrecimiento de pan frito y una charla en su casa firmando en su libro de visitas con un plumón enormeee.
Con el tiempo justo para comer rápidamente en una Trattoria riquiiiiiiiiisima!!!Una pasta con…¿cordero patagónico? Jajaja, ya dije que yo iba a lo que iba :P Y las últimas compras antes de ir a la Hostería a que nos recogieran para volar a un nuevo destino…

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