jueves, 16 de noviembre de 2006

El Inicio del Final.

Dijo que iba a cambiar, que iba a demostrar las cosas mejor que antes, y parecía que iba de verdad, parecía que lo estaba haciendo, pero está claro que quien es de un modo difícilmente va a cambiar. Y sigue diciendo bellas palabras que no se traducen en hechos, y después de tantas y tantas , ya duele… y tras una tarde tan feliz y cachondo en el hotel, llego, lo leo y se me fue la sonrisa.
Ya han sido muchos intentos de darle una oportunidad, de querer ver que lo que dice es verdad y sólo son frases bien construidas que no reflejan que sean verdad. Y ha sido una triste decepción más, y esperable de ella.
Me cansé de creerla, ya son muchas veces que sólo acudió a mi cuando llora y luego pasan semanas a su bola. Paso de planear vernos para que siempre a última hora me deje tirado; paso de llamar a alguien que me cuelga a los 2 minutos dejándome con la palabra en la boca; paso de creer que le importo, es muy fácil decirlo, y paso de preocuparme por alguien que sólo se acuerda de mi cuando le pasa algo y luego vuela.
No quiero estar con alguien que me utiliza así, y ya el último detalle que tuve con ella me arrepentí; junto con las demás opiniones que decían: “Eres tonto!!!”. No quiero sus palabras dulces que huelen a “voy a quedar bien”. Más aún cuando ella no estuvo nunca a mi lado cuando pasé por una mala época. Y ahora, ¿tengo que hacerlo yo por ella? Ya no.
Mucho rencor le tuve por todo esto hace tiempo, pero parece que iba a hacer las cosas bien, pero sigue en su línea, y mi paciencia dijo: Adios. No me extraña que no sea yo el único que piense así. Sino todos aquellos que acaban conociéndola, acaban por hartarse igualmente.
Yo hace tiempo que lo estoy, pero aguanté, forzosamente, pero ahí seguí, dándole un nuevo intento de ver que todo lo que yo le demostraba día a día, serviría para que ella aprendiera a querer por igual. Y siempre ha sido lo mismo.
Pero hoy, ha sido una más, que ya me imaginaba, y ya estoy cansado. Ya como será, que ni me duele separarme de ella. Me da igual. Que haga lo que quiera. Que ya encontrará más a quienes usar y tirar con sus palabras dulces; por no decir la palabra que mejor la define que es poco apropiada aquí, pero que así la definen yo y quienes saben de ella.
Puede que suene esto duro y lo es, pero es mi diario y es lo que siento y escribo sobre lo que opino. Y si aprende a dar la cara y no esconderse, mejor le irá. Como ahora que escondida se ha quedado. Ya no me duelen sus lágrimas, ya no me apenan sus tristezas, ya no me alegran sus sonrisas, ya no me importa su vida y ya no la echo de menos.
Si ella sí, ha tenido tiempo para hacerlo.

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