lunes, 4 de abril de 2005

Descanse en Paz. Ya no sufrirás más.

Hace unos días que murió un gran hombre. Formando un momento histórico, aún triste. Días atrás sufría constantemente de dolor a su edad, y esfuerzos diarios por mantenerse en su puesto hasta el final. Pero su cara era cada día una muestra del dolor que llevaba en su interior.
Ya descansas en Paz. Y dejastes de sufrir.
Días de cambios, en los que te guardan devoción, respeto y cariño todos los fieles que van a despedirte por última vez. Ya que supo ganarse el corazón de todo el Mundo. Con su carisma, su bondad que reflejaban sus ojos, y buen hacer.
Gran parte de los corazones del mundo han sentido tu marcha, creyentes o no. Aún con los muchos enemigos que tenía que no estaban de acuerdo con sus ideales. Pero por encima de toda religión, era una institución. Sentida por todo tipo de personas.
En mi caso, se que no soy practicante, que mis creencias se vieron esfumar como humo poco a poco, por las muchas cosas que Dios no habría permitido que sucedieran. Pero si que he sentido en mi interior, esta pérdida de alguien que vivió conmigo toda mi vida ya que comenzó su Papado sólo 6 meses antes de que yo naciera. Y casualmente, los dos nacimos el mismo día de distintos años. Un 18 de Mayo.
El “Papa de los Jóvenes”, a los que supo llegar allá donde fuera. Absorbiendo su energía, alegría y vitalismo, con quienes tan identificado se veía.
Nunca creí que pudiera llegar su Final. Que siempre mejoraría con su fortaleza que siempre le sacaba de todo mal. Que siempre estaría ahí. Pero el pasado jueves por la noche sentí que se iba. Que ya llegaba el Momento, que estaba a punto de suceder. Y aún así, su fuerza le llevó a aguantar lo mayor que pudo. Hasta la última “mejoría premortis” que llaman. En el que siempre, las últimas horas previas a la muerte, el cuerpo siente mejorar unos momentos. Hasta llegar al silencio del corazón.
Y aún no me hago a la idea de que ya no está entre nosotros. Alguien por quien sentía mucho cariño y respeto. A pesar de mis “no creencias” ya. Hoy, vi su traslado desde su Palacio hasta la Capilla Ardiente para recibir así el último Adios de todos sus seguidores. Y le veía ahí tumbado, con rostro de serenidad y paz, sin sufrimiento. Siendo emotivo el momento en que antes de entrar a la Capilla, le han girado y levantado en diagonal para que se pudiera despedir de su gente que le estaba acompañando en la Plaza de San Pedro, y para contemplar aquella plaza y obelisco que han sido su casa 26 años. Sabiendo que sería los últimos momentos que le veré hasta que repose en las grutas del Vaticano. Deseaba por todos los medios poder ir a Roma y decirle Adios en persona. Intenté encontrar modo de ir pero no me era posible. Siento el dolor de mi interior por alguien que se ha ido. Aunque emociona ver cómo en todo el mundo se ha sentido su ida. Todos unidos por un mismo sentimiento. Por una misma persona.
Siempre le recordaré dentro de mi. Y las cosas que nos han unido. Como las veces que estuve con él. Hace 8 años en Roma, en las Navidades del 97. Primero visitando el Vaticano: La Iglesia de San Juán de Letrán, la famosa Cúpula y las residencias palatinas. Viéndole asomarse a su ventana en una fría mañana de Diciembre.
Y la más especial y recordada, en ese mismo viaje, que por ser un colegio religioso, los Pilaristas, teníamos invitación para ir a la misa de Año Nuevo en el Vaticano, donde ahora mismo reposa. Para mi, era un momento único en la vida ya que sabía que nunca podría repetirse ese momento. Sentir el calor del momento en una helada mañana del día 1 de Enero. Estremecerse uno al entrar en la magnificiencia de la Iglesia con el Baldaquino de Bernini bajo el cual, se situaba el Papa. Y el clamor de la gente que acudió. Primero, a su entrada caminando por el pasillo central hasta el altar, donde todos querían acercarse a él y fotografiarle. Donde conseguí estar a solo 30 centímetros de él y conseguir un primer plano magnífico que ayer rescaté del album para ver.
Seguido de una misa que llegaba al Alma, dicha por sus, entonces, poderosas palabras. Y aquellos cánticos que con la altura de sus techos y Cúpula, resonaban con fuerza, cuyo Libro de Cánticos y Entrada guardo de recuerdo. Culminando con la entrega de la Comunión de sus manos que te sobrecoge estar delante suyo y arrodillado recibir de sus manos la bendición.
Y volver por el pasillo para salir a su Palacio. Último momento cerca suyo.
Pero estos meses ya no era él. Ya se notaba en su rostro el paso de la vejez y sus fuerzas decaer. Costándome creer que ya solo queda su cuerpo inerte.
Primer cambio de Papa que vivo. Cuyo protocolo que comienza desde que le entierren hasta que nombren al nuevo Líder de la Cristiandad, vivo con curiosidad.
Pero siempre estará en mi su recuerdo.

Hoy copiaré una de las últimas frases de Lunna, por ser apropiada para este hecho:
“La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos”.

Listening---> "Tam Tam Go! - Tu Ausencia".

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